Habitaciones más pequeñas, lobbies más grandes: así están cambiando los hoteles
El gran escritorio, los armarios tradicionales o algunos muebles auxiliares están desapareciendo de determinadas habitaciones de hotel. No es casualidad: nuevos conceptos hoteleros apuestan por reducir el espacio privado y trasladar parte de la experiencia del huésped a lobbies y zonas comunes cada vez más versátiles.
Cada vez es más habitual entrar en una habitación de hotel y encontrarse con lo esencial: una buena cama, el baño, la televisión y poco más. Mientras algunos muebles pierden terreno, unos pisos más abajo el lobby deja de ser un simple lugar de paso para convertirse en espacio de trabajo, cafetería, bar y punto de encuentro.
No es una tendencia generalizada en toda la hotelería. El tamaño depende del país, la categoría, la ubicación y el tipo de establecimiento. Sin embargo, determinados hoteles urbanos y nuevos conceptos de alojamiento sí están apostando por habitaciones más compactas.
En Europa, una habitación de hotel tiene una superficie media aproximada de 16 metros cuadrados, aunque existen importantes diferencias entre países y categorías. En algunos establecimientos de nueva generación, las dimensiones pueden ser incluso menores.
Cada centímetro cuenta
Reducir metros obliga a replantear el mobiliario. Aparecen mesas plegables, almacenamiento debajo de la cama, barras abiertas en lugar de grandes armarios y muebles multifuncionales. El escritorio tradicional es uno de los elementos que más fácilmente pierde protagonismo.
Hay una razón económica: una habitación más compacta permite aprovechar mejor los edificios, especialmente en ciudades donde el suelo es caro, y disponer de un mayor número de habitaciones. Pero también existe un cambio en la forma de concebir el hotel.
Parte de las funciones que antes se concentraban en la habitación se trasladan ahora a las zonas comunes. Los nuevos lobbies incorporan mesas con enchufes, sofás, áreas de trabajo, cafeterías, bares y espacios informales para reunirse o pasar el tiempo.
Menos metros, ¿menos comodidad?
No necesariamente. Precisamente porque hay menos espacio disponible, el diseño adquiere mayor importancia. La distribución, la iluminación, los espejos, los muebles a medida y el almacenamiento oculto pueden conseguir que una habitación pequeña resulte funcional sin transmitir sensación de agobio.
Tampoco todos los hoteles siguen este camino. Los establecimientos de lujo, los resorts o los alojamientos familiares responden a otras necesidades y, en muchos casos, continúan utilizando la amplitud de las habitaciones como elemento diferencial.
Más que ante la desaparición de las habitaciones grandes, se está produciendo una nueva forma de repartir los metros cuadrados en determinados hoteles. La habitación se concentra en descansar, dormir y asearse, mientras parte de la vida que antes transcurría entre sus cuatro paredes se desplaza a las zonas comunes.
Así que, la próxima vez que un huésped eche de menos aquel gran escritorio o el armario de toda la vida, puede que los metros que busca estén unos pisos más abajo, en el lobby.