La experiencia gana peso en la nueva economía de los grandes eventos deportivos
La Fórmula 1, la NFL y el horizonte del Mundial de 2030 reflejan la transformación de las grandes competiciones deportivas en plataformas capaces de generar turismo, negocio, hospitalidad y posicionamiento internacional. La experiencia que rodea a estos acontecimientos gana peso y abre nuevas oportunidades para destinos, marcas y empresas vinculadas a los viajes, los eventos y el entretenimiento.
La competición ha dejado de ser el único elemento alrededor del cual gira un gran evento deportivo. La gastronomía, el turismo, las experiencias VIP, el networking, la hospitalidad corporativa y las activaciones de marca han ganado protagonismo hasta configurar una oferta que amplía tanto el impacto económico como la capacidad de atracción de estas citas.
Esta evolución está modificando también la manera de concebir y vivir las principales competiciones internacionales. La asistencia a un evento deportivo se integra cada vez más en una experiencia más amplia, en la que confluyen entretenimiento, turismo, relaciones empresariales y acciones vinculadas a marcas y patrocinadores.
“La realidad es que los grandes eventos deportivos se han convertido en auténticos ecosistemas de experiencias donde conviven entretenimiento, gastronomía, networking, activaciones de marca, turismo y negocio”, explica César González, miembro de la Junta Directiva de Agencias de Eventos Españolas Asociadas (AEVEA).
La transformación puede apreciarse en competiciones de distinta naturaleza. En la Fórmula 1, la hospitalidad y las experiencias exclusivas han adquirido un peso creciente alrededor de las carreras; en la NFL, el espectáculo se extiende más allá del terreno de juego; y en torneos como el Mutua Madrid Open, la propuesta dirigida al público incorpora numerosos elementos complementarios a la propia competición.
La experiencia, nuevo motor de los grandes eventos deportivos
Los grandes acontecimientos deportivos funcionan cada vez más como plataformas para encuentros empresariales, programas de incentivos, acciones de patrocinio, experiencias VIP, networking, turismo y entretenimiento. La competición actúa así como catalizador de una actividad económica y relacional que se extiende mucho más allá del estadio, el circuito o la pista.
“Lo que antes era un evento deportivo hoy es una experiencia completa. Las ciudades, las marcas y los organizadores ya no compiten únicamente por atraer aficionados, sino por generar experiencias memorables”, señala González.
Esta evolución se produce, además, dentro de una industria con un peso relevante en la economía española. Según AEVEA, el sector de los eventos representa alrededor del 1,2 % del PIB nacional y genera actividad vinculada al turismo, la hostelería, el transporte, la tecnología, la producción audiovisual, la comunicación y otros servicios relacionados con el ocio y las experiencias.
Mundial 2030: una oportunidad para la proyección internacional de España
La Copa Mundial de la FIFA 2030 supondrá una nueva oportunidad para reforzar el posicionamiento internacional de España y poner en valor sus infraestructuras, capacidad organizativa y oferta turística.
España, Portugal y Marruecos serán los principales países anfitriones del torneo, mientras que Argentina, Paraguay y Uruguay acogerán un partido cada uno como parte de la celebración del centenario de la competición.
“Cuando un país atrae una carrera de Fórmula 1, un gran torneo internacional o un Mundial, no está llenando únicamente un estadio o un circuito. Está impulsando turismo, empleo, inversión, actividad empresarial y posicionamiento internacional. Esa es la verdadera dimensión de los grandes eventos hoy”, afirma Mariano Rodríguez, presidente de AEVEA.
Para la industria de los viajes de negocios y los eventos corporativos, este tipo de citas abre además oportunidades relacionadas con los desplazamientos profesionales, los programas de incentivos, la hospitalidad, los encuentros empresariales y las acciones desarrolladas por patrocinadores y marcas.
Mucho más que deporte
Más allá de su impacto económico directo, los grandes eventos deportivos contribuyen a proyectar la imagen de los destinos y ofrecen un escaparate para aspectos como la innovación, la sostenibilidad, la seguridad, la calidad de las infraestructuras y la capacidad organizativa.
“La experiencia se ha convertido en el verdadero valor añadido. Cada vez hablamos menos de asistir a un evento y más de vivir una experiencia. Esa evolución está transformando la forma en la que marcas, destinos y organizadores diseñan los grandes acontecimientos deportivos”, concluye Rodríguez.
La celebración de grandes competiciones internacionales y el interés de organizaciones deportivas globales por España refuerzan el papel del país como escenario para este tipo de acontecimientos. Infraestructuras, conectividad, experiencia organizativa, oferta cultural y turística y talento especializado conforman una propuesta que trasciende la competición deportiva y amplía su impacto sobre el turismo y la actividad empresarial.