El 90% de los viajeros de negocios solo consigue desconectar realmente en la habitación del hotel

El 90% de los viajeros de negocios solo consigue desconectar realmente en la habitación del hotel

La habitación del hotel se ha convertido en el principal refugio del viajero de negocios frente a unas jornadas marcadas por reuniones, desplazamientos y una conectividad casi permanente. Un estudio de Hyatt entre 2.000 viajeros corporativos revela que nueve de cada diez consideran que es el único espacio en el que pueden desconectar realmente durante sus viajes de trabajo.



Los viajes de negocios pueden haber evolucionado hacia una mayor flexibilidad y unas experiencias más personalizadas, pero desconectar del trabajo sigue siendo una asignatura pendiente para buena parte de los viajeros corporativos. Así lo refleja una investigación encargada por Hyatt a Talker Research, que analiza los hábitos y prioridades de 2.000 profesionales estadounidenses que viajan por motivos laborales.

Según el estudio, el 90% de los encuestados identifica la habitación del hotel como el principal lugar en el que consigue relajarse y desconectar durante un desplazamiento profesional. Un dato que pone de manifiesto hasta qué punto el alojamiento ha dejado de ser únicamente un lugar para dormir para convertirse en una pieza relevante de la experiencia global del viaje.

La investigación distingue entre 1.000 viajeros de negocios que realizan estancias prolongadas y otros 1.000 que efectúan desplazamientos corporativos de menor duración. El trabajo de campo se realizó entre el 29 de mayo y el 11 de junio de 2026 en Estados Unidos, por lo que los resultados se circunscriben al mercado estadounidense.


Mucho más que un lugar para dormir

La necesidad de disponer de un espacio propio cobra especial importancia después de jornadas en las que se suceden reuniones, comidas de trabajo, traslados y comunicaciones profesionales. Frente a los espacios comunes del hotel o los propios lugares de trabajo, la habitación aparece como el entorno en el que el viajero puede recuperar cierto control sobre su tiempo.

Esta búsqueda de privacidad también está modificando las expectativas respecto al alojamiento. Para el viajero corporativo ya no basta con disponer de una cama y una mesa de trabajo: aspectos como el confort, el silencio, la posibilidad de descansar o contar con espacios diferenciados para trabajar y relajarse adquieren cada vez mayor peso.

El fenómeno resulta especialmente significativo en las estancias prolongadas, donde las fronteras entre alojamiento, oficina y vida personal tienden a difuminarse. En estos casos, el hotel pasa a funcionar durante varios días —o incluso semanas— como un espacio híbrido en el que conviven las necesidades profesionales y personales.


El bienestar gana terreno

Los resultados del estudio se enmarcan en una tendencia más amplia dentro del business travel: el creciente peso del bienestar del viajero en las políticas y programas de viajes de empresa.

La experiencia durante el desplazamiento ya no se mide únicamente en términos de precio, ubicación o eficiencia operativa. La capacidad de descansar, mantener determinadas rutinas y reducir el desgaste asociado al viaje empieza también a formar parte de la ecuación.

Esta evolución afecta directamente a las decisiones de alojamiento. Elementos tradicionalmente considerados secundarios pueden convertirse en factores relevantes a la hora de elegir hotel, especialmente entre quienes viajan con frecuencia o permanecen varios días en destino.


Estancias más largas

El estudio de Hyatt presta especial atención al segmento de las estancias prolongadas, un mercado en crecimiento que plantea necesidades diferentes a las de un viaje corporativo de una o dos noches.

A medida que aumenta la duración de la estancia, los viajeros valoran en mayor medida disponer de más espacio, zonas diferenciadas, equipamiento que facilite la vida cotidiana y servicios que permitan reproducir algunas de las rutinas habituales del hogar.

Para las compañías y los travel managers, esta transformación introduce nuevos criterios a la hora de evaluar la oferta hotelera. El coste de la habitación continúa siendo determinante, pero la calidad del descanso y la experiencia del empleado durante el viaje pueden tener también un impacto sobre su bienestar, productividad y satisfacción.

Los datos apuntan así hacia un cambio en la función que desempeña el alojamiento dentro del viaje corporativo. Más allá de proporcionar un lugar donde pasar la noche, la habitación del hotel se consolida como uno de los pocos espacios privados de una jornada profesional cada vez más conectada.