«La gastronomía es una herramienta estratégica para generar relaciones y recuerdos»

«La gastronomía es una herramienta estratégica para generar relaciones y recuerdos»

La gastronomía ha ganado peso en los eventos corporativos hasta convertirse en una herramienta para generar vínculos, reforzar relaciones y construir experiencias memorables. Javier Tros de Ylarduya, presidente del Club Español de Alta Gastronomía y director de Javier Tros Experiencias, lleva más de quince años trabajando con chefs, restaurantes, productores, artistas y espacios singulares. En esta entrevista defiende un concepto de lujo basado menos en lo material y más en el acceso a experiencias auténticas y difíciles de reproducir.



 

La gastronomía siempre ha estado presente en los eventos de empresa. ¿Hasta qué punto ha pasado de ser un complemento a convertirse en una parte estratégica de la experiencia?

La gastronomía ha dejado de ser simplemente el momento en el que se hace una pausa para comer. Bien concebida, puede convertirse en el hilo conductor de todo el encuentro y en una herramienta estratégica para generar emociones, relaciones y recuerdos.

Una buena experiencia gastronómica permite a una empresa transmitir sus valores, reconocer a sus mejores clientes, reforzar la relación con su consejo de administración o cohesionar a su equipo directivo. Además, crea un entorno más cercano y distendido, en el que las conversaciones fluyen de una manera difícil de conseguir en una sala de reuniones.

Las empresas ya no buscan únicamente un buen restaurante. Quieren sorprender, emocionar y ofrecer algo que sus invitados no podrían contratar fácilmente por sí mismos. Ahí es donde la gastronomía adquiere un verdadero valor estratégico.

iseñan propuestas gastronómicas específicamente para empresas. ¿Qué tipo de servicios ofrecen desde Javier Tros Experiencias y cuál es su valor diferencia?

En Javier Tros Experiencias diseñamos y organizamos experiencias privadas de alta gastronomía, arte, cultura y lujo dirigidas a los mejores clientes de las empresas, consejos de administración, equipos directivos, grupos de incentivo y viajeros de alto nivel.

No nos limitamos a reservar una mesa. Creamos una experiencia completa alrededor de grandes chefs, restaurantes con estrellas Michelin, productores excepcionales, bodegas, artistas y espacios singulares.

Podemos organizar desde una comida privada en la mesa, el apartamento o la propia casa de un chef hasta una visita exclusiva a Pescaderías Coruñesas seguida de una comida en Desde 1911; un encuentro gastronómico y artístico con Felipao; una cata privada dirigida por una gran sumiller; una jornada con Pedro Subijana; una experiencia en una sociedad gastronómica de San Sebastián o un programa completo en destinos como Córdoba, Galicia, Sevilla o el País Vasco.

Lo que nos diferencia es el acceso. Muchas de estas experiencias son posibles gracias a las relaciones personales que he construido durante más de quince años con chefs, restaurantes, productores, artistas y espacios únicos. Son propuestas que normalmente no aparecen en un catálogo ni están disponibles en el mercado convencional.

Como presidente del Club Español de Alta Gastronomía he organizado más de 600 experiencias. También he creado el evento solidario Chefs & Golf, el Máster en Dirección de Restaurantes de Éxito con la Universidad Complutense y Ryder Cook, un evento que une gastronomía y golf. Ese conocimiento y esa red de confianza nos permiten ofrecer experiencias auténticas, privadas y difíciles de reproducir.

¿Cómo se construye una experiencia a medida?

Siempre partimos de una pregunta: ¿qué quiere conseguir la empresa con este encuentro?

No se diseña igual una experiencia para fidelizar a diez clientes estratégicos que una reunión de un consejo de administración, un incentivo internacional o un encuentro destinado a fortalecer a un equipo directivo.

Analizamos el perfil y la procedencia de los asistentes, los objetivos de la empresa, el número de invitados, el tiempo disponible, el presupuesto y los valores de la marca. A partir de ahí diseñamos el contenido, elegimos al chef o el espacio adecuado y creamos los momentos de interacción.

También prestamos mucha atención a los detalles: la bienvenida, la distribución de los invitados, la conversación con el chef, la posibilidad de entrar en una cocina o visitar un lugar normalmente cerrado al público y, cuando resulta oportuno, el regalo que se llevan los asistentes.

El presupuesto es importante, pero no debe ser el único punto de partida. Primero hay que comprender qué emoción y qué recuerdo quiere generar la empresa. Después se construye la mejor propuesta posible dentro de sus posibilidades.

¿Qué aporta la participación de un chef con estrella Michelin a un evento corporativo más allá de la propia gastronomía?

Un gran chef no aporta solamente una comida excelente. Aporta una historia de esfuerzo, creatividad, liderazgo, innovación y búsqueda de la excelencia.

Cuando participa realmente en el encuentro, recibe a los invitados, explica su filosofía, comparte su trayectoria o conversa con ellos, la experiencia adquiere otra dimensión. El asistente deja de ser un cliente del restaurante para convertirse en invitado del chef.

Además, muchos grandes cocineros son auténticos empresarios. Han construido equipos, gestionado el talento, superado crisis, creado una marca y aprendido a innovar sin perder su identidad. Todo ello conecta directamente con los desafíos de los directivos y permite establecer paralelismos interesantes con el mundo empresarial.

Lo verdaderamente diferencial no es poder decir que se ha comido en un restaurante con estrellas Michelin, sino haber conocido personalmente al chef, haber entrado en su universo y haber mantenido con él una conversación que normalmente no estaría al alcance del público.

¿Qué formatos son los más demandados por las empresas?

Actualmente tienen mucha demanda las experiencias para grupos reducidos de clientes importantes, consejos de administración y equipos directivos. Las empresas buscan privacidad, personalización y una relación directa con el protagonista de la experiencia.

Funcionan especialmente bien las comidas y cenas privadas con grandes chefs, las visitas a productores, las catas dirigidas por especialistas, los encuentros que combinan gastronomía y arte y los programas de incentivo que permiten descubrir un territorio a través de su cocina.

Uno de nuestros formatos más representativos comienza con una visita privada a Pescaderías Coruñesas para conocer algunos de los mejores pescados y mariscos que llegan a España. Posteriormente, el grupo se traslada al restaurante Desde 1911, donde disfruta de una comida concebida alrededor del producto que acaba de descubrir.

También visitamos varias veces al año El Celler de Can Roca, considerado durante años el mejor restaurante del mundo, donde los hermanos Roca nos muestran su cocina en funcionamiento y visitamos su bodega.

A ello se suman experiencias en las que el grupo comparte mesa con un gran chef; encuentros en espacios privados, como el apartamento o la casa del propio cocinero; propuestas de GastroArt con el artista Felipao; jornadas en sociedades gastronómicas vascas y programas que combinan grandes restaurantes, bodegas, patrimonio cultural y conversaciones con personalidades relevantes.

Otro proyecto que resume bien nuestra filosofía es Chefs & Golf, donde reunimos a grandes cocineros, empresarios y aficionados al golf en un entorno que favorece una relación muy natural entre los participantes.

¿Cómo puede utilizarse una experiencia gastronómica como herramienta de networking, fidelización de clientes o cohesión de equipos?

Alrededor de una mesa desaparecen muchas jerarquías y formalidades. Las personas se relajan, conversan y se conocen de una manera mucho más auténtica. Por eso la gastronomía es una herramienta extraordinaria para crear relaciones.

Para que funcione, no basta con elegir un restaurante excelente. Hay que diseñar la experiencia pensando en cómo se van a relacionar los asistentes: el tamaño del grupo, la distribución en la mesa, el ritmo de la actividad, los momentos de participación y la presencia del chef o del anfitrión.

En la fidelización de clientes, una experiencia verdaderamente singular transmite reconocimiento: la empresa demuestra que conoce y valora a esa persona. En los equipos directivos, compartir algo excepcional fuera del entorno habitual ayuda a fortalecer la confianza y a generar conversaciones que no aparecen en una reunión convencional.

El gran valor llega después. Cuando, meses más tarde, los asistentes continúan hablando de aquella experiencia, la empresa anfitriona sigue presente en su memoria. Eso es mucho más poderoso que cualquier obsequio corporativo convencional.

España cuenta con chefs y restaurantes de enorme reconocimiento internacional. ¿Se está aprovechando suficientemente ese potencial para posicionar el país como destino de eventos e incentivos de alto nivel?

España posee uno de los patrimonios gastronómicos más importantes del mundo: grandes chefs, restaurantes extraordinarios, magníficos productos, vinos, mercados, paisajes y una enorme diversidad cultural.

En ocasiones seguimos ofreciendo programas demasiado convencionales: visita turística, restaurante y hotel. España puede ofrecer mucho más. Un grupo puede conversar con un chef con estrellas Michelin, entrar en contacto con un productor excepcional, conocer una bodega de forma privada, cocinar en una sociedad gastronómica vasca o combinar gastronomía con arte, música, patrimonio y diseño.

Para posicionarnos aún más como destino de alto nivel debemos pasar de enseñar lugares a facilitar el acceso a personas y experiencias. El lujo actual no consiste únicamente en pagar por lo más caro. Consiste en vivir algo auténtico, personalizado y difícil de conseguir.

España tiene todos los ingredientes para liderar este segmento. Lo que necesitamos es presentarlos con mayor creatividad, profesionalidad y ambición.