La gran mayoría de las empresas no monitoriza los contaminantes de sus viajes

La gran mayoría de las empresas no monitoriza los contaminantes de sus viajes

La sensibilidad medioambiental no es objeto de gran atención por los profesionales que manejan los programas de viajes de las empresas analizadas en el “Observatorio sobre Tecnología e Innovación aplicadas a los Viajes de Empresa”, elaborado por Forum Business Travel y Amadeus. La gran mayoría, un 68,9%, no monitoriza los contaminantes que generan los desplazamientos de los empleados.



 

Además, quienes sí lo hacen dan una importancia mínima a la información que reciben, en una gran parte a través de las agencias de viajes y referidas en exclusiva al transporte, fundamentalmente al aéreo.

El perfil de empresa con mayor interés en reducir y compensar los elementos contaminantes asociados al viaje es aquella con una política implantada a nivel global, con más de la mitad de la plantilla como viajeros frecuentes y con un presupuesto anual de más de 5 millones de euros.

El resto se mueve en un rango de sensibilidad más bajo. Por ejemplo, solo el 27,3% de las compañías con política de viajes local realiza un seguimiento del impacto en el medio ambiente. De entre las que gastan menos de 500.000 euros, un insignificante 3,3% está interesado en este asunto.

Por volumen de viajeros, el 18,5% de las que están por debajo del 30% de la plantilla monitoriza los contaminantes. La proporción asciende al 30,6% en las compañías donde viaja entre el 30% y el 50% de los empleados.

La información que llega a las empresas sobre su huella de carbono procede fundamentalmente de las agencias de viajes, seguida a gran distancia de los proveedores finales. Los datos se refieren casi exclusivamente al avión y, en porcentajes mínimos, al coche y al tren.

En cualquier caso, los que están interesados en el efecto contaminador de los viajes apenas se dejan influir por este motivo en sus decisiones de compra. Usando una escala de 1 a 5, la importancia media que adquiere este factor es de 2,04 puntos.

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LA INTERPRETACIÓN DEL EXPERTO

Según los últimos datos ofrecidos por el estudio, a las empresas no parece preocuparnos el impacto que produce la huella de carbono durante los viajes de negocios pero, ¿esto realmente es así? No lo creo. La pregunta que nos deberíamos hacer en tal caso sería la siguiente: ¿A las empresas proveedoras de los productos y servicios que abarcan de forma global el proceso de viaje, les interesa ofrecernos toda la información al respecto? ¿Acaso tienen las herramientas e información necesarias y suficientes para hacerlo?

En mi opinión, la clave no reside en el interés o conciencia que pongamos los gestores de las empresas en el impacto provocado, sino en la capacidad que tengan nuestros proveedores en ofrecernos información útil y realista acerca de cómo podemos reducirlo, tomando como base una visión global de los servicios contratados durante el viaje e incentivando una contratación y más “responsable".

Hoy por hoy la realidad es que si queremos vender más tenemos que viajar más. Por tanto vamos a contaminar y de ello no depende nuestra mayor o menor responsabilidad social corporativa (más en boca de las grandes corporaciones por cuestiones políticas), tampoco de la sensibilidad de los gestores o de los viajeros corporativos frente a las iniciativas denominadas "verdes". Es algo bien distinto y al mismo tiempo simple: depende de todos y al mismo tiempo de nadie. Me explico.

Depende de todos, puesto que nos afecta a nivel global, pero nada podemos hacer si no existe una política que integre a todos los actores involucrados en la cadena de valor del viaje: transporte agencias, empresas, viajeros y proveedores.

Sin la inversión en I+D de las grandes compañías de transporte (que seguro ya han hecho), sin una mayor y mejor información a través de las propias herramientas de (auto)reserva de las agencias de corporativo, sin el apoyo de las empresas y de los travel managers a través de sistemas de medición y reporte (¿habría que hablar de formación especializada?), la sensibilización y promoción de las políticas verdes se convierte en una tarea harto complicada.


   BORJA RODRÍGUEZ NISO, socio fundador de VELENTIS