La escalada de los costes aéreos pone en alerta a la industria MICE de cara al segundo semestre
La industria MICE afronta la segunda mitad de 2026 con creciente preocupación por el impacto de la crisis energética y las tensiones geopolíticas internacionales. El encarecimiento del combustible, las dificultades en la conectividad aérea y la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio están empezando a condicionar la actividad del sector, según el barómetro elaborado por la asociación IdeMice.
El estudio refleja que el 86% de las empresas y organismos consultados considera que la situación afectará de forma significativa a la actividad MICE durante los próximos meses.
Además, uno de cada cinco participantes reconoce que ya se han producido cancelaciones de acciones o eventos en las últimas semanas, mientras que las previsiones apuntan a una mayor cautela por parte de clientes y organizadores.
El incremento de las tarifas aéreas emerge como la principal preocupación para el sector. Cuatro de cada cinco empresas identifican el encarecimiento de los vuelos como la principal señal de alarma, por delante de factores como los cambios de destino, el aplazamiento de decisiones o la búsqueda de alternativas más económicas.
La conectividad también se ha visto afectada: siete de cada diez compañías aseguran haber experimentado problemas recientes relacionados con la operativa aérea, principalmente debido al aumento de precios, la reducción de frecuencias y las modificaciones de rutas.
“La incertidumbre es un elemento enormemente desestabilizador en nuestra actividad. La crisis del queroseno eleva el coste de los viajes y frena la toma de decisiones por parte de los clientes en un año que, a priori, se perfilaba muy positivo”, señala Iñaki Collado, presidente de IdeMice.
La presión sobre los costes está afectando directamente a la rentabilidad de los proyectos y obligando a muchas empresas a replantear sus estrategias. Entre las medidas que ya se están observando figuran la elección de destinos más cercanos, la reducción de la duración de los viajes o el aplazamiento de determinadas iniciativas a la espera de una mayor estabilidad del contexto internacional.
El segmento de los viajes de incentivo aparece como el más expuesto a esta situación. Su elevada dependencia de la conectividad aérea internacional, junto con la sensibilidad de este tipo de programas a los incrementos de presupuesto, los convierte en los más vulnerables ante posibles restricciones o nuevas subidas de costes.
El barómetro también apunta a un enfriamiento del ritmo comercial. Muchas empresas estarían retrasando la confirmación de proyectos y compromisos mientras evalúan la evolución del escenario geopolítico y energético. De mantenerse la incertidumbre actual, IdeMice advierte de que podrían aumentar tanto los aplazamientos como las cancelaciones de eventos durante los próximos meses.
Para la asociación, la situación constituye una señal de alerta para una industria que actúa como indicador adelantado de la actividad económica y que genera un importante impacto en sectores como el turismo, el transporte, la hotelería y los servicios profesionales. Según concluye el informe, la evolución de la conectividad aérea y del mercado energético será determinante para la evolución del MICE durante el resto del año.