¿Qué nos ocurre cuando nos estresamos en el trabajo?

¿Qué nos ocurre cuando nos estresamos en el trabajo?

RAMÓN PÉREZ DE VILLAAMIL, Consultor y experto en la industria del Bienestar.




El estrés es tensión, la tensión es contracción y la contracción deriva en rigidez. Con la tensión nos vamos contrayendo de fuera hacia dentro, desde la musculatura consciente hasta los tejidos que rodean nuestros órganos internos, todo ello nos lleva a un enorme consumo de energía y al consiguiente cansancio crónico.

La contracción deriva también en todo tipo de trastornos físicos y anímicos. Con tensión nuestras capacidades intelectuales y emocionales disminuyen y aparecen fácilmente trastornos como la depresión o la ansiedad. Pensemos que en el último año se han vendido en España del orden de 35 millones de envases de ansiolíticos.

Popularmente se cree que la solución está en no ponernos nerviosos, pero esta no es la cuestión. Es cierto que podemos tener una personalidad que se altere más o menos ante las cosas, pero si uno tiene una vida activa en lo personal y lo profesional es inevitable pasar momentos de estrés y de tensión. Si no, viviríamos una vida sin retos y sin desafíos.

Es inevitable sufrir la carga nerviosa provocada por los momentos de tensión, pero podemos aprender a moderarla y sobre todo a librarnos de ella una vez que la causa de la tensión haya desaparecido. En función de la intensidad de los momentos de estrés la carga nerviosa tendrá más o menos potencia y podremos emplear unos u otros ejercicios para eliminarla, pero es fundamental que practiquemos habitualmente ejercicios de relajación o de descarga para impedir que se acumule en nuestro interior y alcance niveles cada vez más fuera de nuestra conciencia.

El biólogo norteamericano Bruce Lipton defiende que el estrés inconsciente (el acumulado por eventos pasados) es el causante del 95% de los trastornos físicos y psíquicos que sufre el ser humano y que la liberación de este estrés inconsciente es el campo más importante para incrementar  la salud humana.

Cuando la carga nerviosa proveniente de ese estrés se ha asentado en nosotros ya es necesario acudir a diferentes tipos de terapias para que nos ayuden a intentar eliminarlo, pero si lo cogemos a tiempo y lo combatimos a diario podremos eliminarlo con muchísima más facilidad. En función de esto se puede afirmar que no dedicar tiempo a ejercicios que combatan los efectos de la tensión no se debe a un problema de tiempo, sino a un problema de prioridades que habría que revisar.