¿Hacia dónde van los medios de pago corporativos?
JESSICA PÜTTMANN. Directora de Marketing y Comunicación de DINERS CLUB SPAIN
Las tarjetas de crédito utilizadas por las empresas para el pago de sus viajes y gastos de representación pueden proporcionar múltiples ventajas a sus clientes corporativos:
-Eliminación de adelantos de fondos y pagos en efectivo y de su subsiguiente control administrativo.
-Financiación de los pagos.
-Coberturas de seguros de accidente y asistencia.
-Automatización de procesos a través de la integración de datos en los ERPs de las empresas
-Informes ad-hoc respecto a los gastos incurridos en los viajes.
-Aplicaciones móviles informativas.
-Servicio personalizado a través de un gestor de cuentas.
En los últimos años se ha dado por hecho que los proveedores de tarjeta debían dar estos servicios sin obtener ningún tipo de contraprestación económica, quizás amparándose en el razonamiento de que éstos ya reciben comisiones por parte de los establecimientos que las aceptan.
Sin embargo, las cosas han cambiado. Hace años que se vienen registrando continuas bajadas de comisiones por parte de los establecimientos. En España, ha habido acuerdos entre el Ministerio de Industria y las marcas VISA y MasterCard para bajar las tasas de intercambio, reformas legislativas que limitan las tasas para consumidores y la introducción de un cargo por pago con tarjeta por parte de las aerolíneas. Estas modificaciones afectan a todas las marcas de tarjetas de crédito y la tendencia sigue siendo a la baja.
¿Esto qué supone? Un cambio en el modelo de negocio, similar al que pasaron las agencias de viaje en España a principios de este siglo, cuando las aerolíneas decidieron primero reducir y luego eliminar por completo las comisiones que recibían por vender sus vuelos. Fue entonces cuando se impuso el concepto de “cargo por emisión”, mediante el que las agencias cobraban a sus clientes un precio por el servicio de reserva y emisión de billetes aéreos.
Es decir, si los clientes corporativos quieren seguir recibiendo los mismos servicios por parte de los medios de pago, inevitablemente tendrán que asumir que estos servicios tienen un coste y, por lo tanto, se tienen que pagar. Ya no vale el “te doy todo gratis”.
Probablemente, cuando esto suceda las empresas se plantearán, por primera vez, si realmente necesitan unos plazos de pago tan largos o comenzarán a tener conciencia del sobrecoste que implica la adquisición de un buen seguro de asistencia en el mercado.
Tal vez entiendan que la integración de datos en sus sistemas ERP genera un ahorro de gastos que justifica el pago de esta integración y que el hecho de tener un gestor de cuentas asignado no es lo mismo que trabajar con una impersonal oficina de banco.