¿Cómo se puede incentivar el cumplimiento de la política de viajes?
CLARA SÁNCHEZ PICOUT, Travel manager de GRUPO EULEN.
La cultura empresarial cada vez busca más convencer en lugar de imponer. Es más efectivo, especialmente con las nuevas generaciones digitales. Por un lado, son las empresas las que desarrollan políticas de viajes, pero luego son los viajeros los que tienen que cumplirlas, por lo que el factor humano hay que tenerlo muy en cuenta.
Pensar en el viajero quiere decir que no puede ser una labor unidireccional desde el travel manager, sino una comunicación en las dos direcciones. La política de viajes tiene que ser clara y hay que tener capacidad para comunicarla, pero es más razonable y rentable establecer guías de actuación más que procesos rígidos. Además, el seguimiento es básico, porque si no hay un objetivo de cumplimiento no sirve de nada.
La política es algo vivo. Necesita ser revisada frecuentemente, y más en estos tiempos en los que el mercado de los viajes cambia con tanta rapidez. En este sentido, la parametrización de las herramientas de autorreserva ha supuesto una revolución.
Las redes sociales corporativas están siendo muy útiles para hacer circular incidencias, quejas o advertencias de primera mano que pueden servir para orientar a otros viajeros y al travel manager. Es un canal nuevo y que cada vez tiene más peso, pero también puede ser un arma de doble filo. Si es anónimo puede constituir un caldo de cultivo para otros usos y si es nominativo los empleados pueden tener prevenciones a la hora de expresarse.