Eventos con propósito: cómo el MICE y el tercer sector construyen ciudades responsables

Eventos con propósito: cómo el MICE y el tercer sector construyen ciudades responsables

El turismo de reuniones, eventos e incentivos ha dejado de ser únicamente un motor económico para convertirse en una herramienta estratégica capaz de transformar ciudades y comunidades. La colaboración con el tercer sector —ONGs, fundaciones y asociaciones sin ánimo de lucro— está abriendo nuevas oportunidades para que los eventos generen un impacto social duradero, promuevan la inclusión y fomenten la sostenibilidad.



La semana pasada, Madrid fue escenario de un encuentro pionero organizado por Madrid Convention Bureau (MCB) en colaboración con el Foro MICE, que reunió a más de 120 profesionales del sector turístico. El objetivo fue explorar cómo la integración del tercer sector en la planificación de eventos puede potenciar la responsabilidad social y ambiental de los congresos.

Durante la jornada, diversas fundaciones y asociaciones presentaron su trabajo, mientras el MCB dio a conocer su Directorio de Entidades Sociales, un recurso diseñado para conectar organizadores de eventos con proyectos locales y garantizar que los encuentros de negocios dejen un legado positivo en la ciudad.

“Madrid apuesta por un turismo de negocios con propósito que genere valor y un impacto tangible en la comunidad”, señaló Almudena Maíllo, concejala delegada de Turismo, recordando que iniciativas como esta no solo benefician a los colectivos más vulnerables, sino que también posicionan a la ciudad como un destino innovador y responsable.

Madrid no está sola en esta apuesta. Otras ciudades españolas y destinos internacionales también han comenzado a integrar la colaboración con el tercer sector como parte de su estrategia MICE. Valencia, por ejemplo, impulsa proyectos sostenibles en congresos a través de su estrategia Zentropy MICE, orientada a maximizar el impacto socioeconómico y ambiental de los eventos.

Múltiples beneficios

Los beneficios de esta colaboración son múltiples y tangibles. Incorporar entidades del tercer sector en la planificación de eventos permite generar legado social, a través de programas de voluntariado, formación o actividades de inclusión.

Además, promueve la diversidad y la igualdad de oportunidades, asegurando que los eventos sean accesibles para personas con distintas capacidades y necesidades. La integración de prácticas sostenibles en la organización de congresos —como la reducción de residuos, el uso de energías renovables o la promoción de la movilidad sostenible— contribuye a la protección del medio ambiente y al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

A nivel económico y comunitario, la colaboración fortalece el tejido local. Incorporar proveedores locales, cooperativas y proyectos sociales en los eventos no solo genera empleo, sino que también dinamiza la economía de la ciudad y crea conexiones duraderas entre empresas y organizaciones comunitarias. Al mismo tiempo, estos eventos ayudan a mejorar la imagen de la ciudad, atrayendo a turistas, inversores y profesionales que buscan destinos comprometidos con la sostenibilidad y la responsabilidad social.

Cada vez más, las ciudades entienden que los congresos y reuniones pueden ser un motor de transformación social, más allá del gasto económico directo. La experiencia de otras capitales, tanto en Europa como en Asia, confirma que este modelo no solo es posible, sino que es altamente eficaz: genera eventos más inclusivos, sostenibles y memorables, y construye ciudades más equitativas y resilientes.