Billete barato, extras caros: la metamorfosis silenciosa del sector aéreo

Billete barato, extras caros: la metamorfosis silenciosa del sector aéreo

El modelo de clase económica básica se está generalizando en el sector aéreo, y los pasajeros gastan cantidades crecientes en servicios adicionales para mejorar la experiencia mínima que ofrecen los billetes más baratos. Así lo revela la última edición del informe Ancillaries Yearbook 2025, publicado por IdeaWorksCompany.



 

El estudio analiza los resultados de 61 aerolíneas globales en 2024 y destaca un fenómeno notable: mientras los precios de los billetes disminuyen, los ingresos por servicios extra se disparan.

En 2024, los ingresos por servicios adicionales alcanzaron 148.000 millones de dólares, superando con creces los 109.500 millones de 2019, antes de la pandemia. Este crecimiento se explica por un aumento del 5,3% de los ingresos por pasajero, compensando la caída de las tarifas.

La aerolínea estadounidense Frontier se convirtió en la primera compañía en generar más del 60% de sus ingresos totales a través de servicios adicionales, con un 62%, superando incluso los ingresos de billete. El ranking de las aerolíneas más dependientes de los ancillaries está dominado por low-cost: Frontier (62,0%); Spirit (58,7%); Volaris (55,3%); Breeze (54,0%); Allegiant (52,9%); Wizz Air (44,6%); Viva Aerobus (43,7%); Volotea (40,0); easyJet (38,6%); Pegasus (33,9%). Cinco compañías superan ya la mitad de sus ingresos vía ancillaries, un umbral que antes se consideraba excepcional.

La clase económica básica se impone
El informe subraya la adopción masiva del modelo “economy base fare”, por el cual las aerolíneas ofrecen tarifas básicas muy atractivas y cobran por cada servicio adicional. Los ingresos más importantes provienen de equipaje y selección de asiento, con políticas restrictivas que limitan el equipaje de cabina voluminoso y precios de asientos dinámicos según demanda.

Programas de fidelidad

En Estados Unidos, las cinco principales aerolíneas (Alaska, American, Delta, Southwest y United) generaron 28.000 millones de dólares gracias a sus programas de fidelidad, principalmente por tarjetas de crédito co-brand. Esto representa 35,48 dólares por pasajero en 2024, frente a 34,86 dólares en 2023.

En Australia, el ejemplo más llamativo es el de Qantas, cuyo programa de tarjetas co-brand representa el 35% del gasto total con tarjetas de crédito de los consumidores australianos.

Si bien este modelo incrementa los ingresos a corto plazo, supone un riesgo para las aerolíneas legacy. Al adoptar estrategias low-cost, se aproximan peligrosamente a sus competidores de bajo precio. Se trata de una metamorfosis que no está exenta de riesgos.

Los datos muestran que los ingresos extra de las aerolíneas tradicionales crecieron un 5,3% por pasajero, mientras que sus ingresos de billete cayeron un 6%, reflejando una estrategia de captación de cuota de mercado mediante tarifas más bajas, compensada por la monetización de servicios adicionales.