La sostenibilidad avanza en los viajes de empresa, pero aún encuentra barreras

La sostenibilidad avanza en los viajes de empresa, pero aún encuentra barreras

La sostenibilidad gana peso en la gestión de los viajes de empresa, aunque trasladar los objetivos ambientales a las decisiones cotidianas sigue planteando dificultades. El coste, la disponibilidad de alternativas y las necesidades del propio desplazamiento condicionan las elecciones, mientras las compañías incorporan nuevas herramientas para reducir la huella de sus programas de viajes.



 

La sostenibilidad se ha instalado en la agenda del business travel, pero entre los objetivos corporativos y las decisiones que se toman durante un desplazamiento todavía existe margen de mejora. Así se desprende de dos estudios de BCD Travel que analizan esta cuestión desde una doble perspectiva: la de los viajeros de negocios y la de los responsables de gestionar los programas de viajes.

El primero se basa en una encuesta realizada en julio de 2026 a 748 viajeros de negocios de todo el mundo, mientras que el segundo recoge las respuestas de 73 travel managers y compradores de viajes. Ambos permiten observar cómo se están trasladando los compromisos de sostenibilidad a la gestión y al comportamiento de quienes viajan por motivos profesionales.

De los objetivos a las decisiones de viaje

Para las empresas, reducir el impacto ambiental de los desplazamientos implica actuar sobre diferentes elementos del programa de viajes. Entre las medidas que están entrando en las políticas corporativas figuran los presupuestos de carbono, el combustible sostenible de aviación (SAF), la compensación de emisiones y la incorporación de criterios ambientales en la selección de proveedores.

Sin embargo, las políticas de sostenibilidad deben convivir con otros factores determinantes en la gestión de los desplazamientos, como el coste, la disponibilidad, la duración del viaje y las necesidades profesionales que lo motivan.

Esta combinación de prioridades ayuda a explicar por qué la transformación de los programas de viajes no depende únicamente de establecer objetivos de reducción de emisiones, sino también de ofrecer alternativas que puedan incorporarse de forma efectiva a las decisiones de compra.

El viajero también entra en la ecuación

El comportamiento del empleado es otro de los elementos que condicionan la huella ambiental del business travel. Las decisiones sobre cómo desplazarse, dónde alojarse o qué opciones seleccionar durante la reserva pueden contribuir a los objetivos ESG de las compañías.

La información disponible en el momento de realizar la reserva cobra así especial importancia. Facilitar datos sobre emisiones o identificar las alternativas con menor impacto permite que el viajero pueda incorporar criterios ambientales a su elección sin perder de vista aspectos como el precio o la conveniencia.

El reto pasa por conseguir que las opciones sostenibles sean también prácticas y accesibles. Cuando implican un coste significativamente superior, una mayor duración del desplazamiento o una oferta limitada, su adopción resulta más complicada.

Medir para poder reducir

La sostenibilidad de los viajes corporativos también está impulsando una mayor atención sobre la medición de las emisiones. Disponer de datos permite conocer qué peso tienen los desplazamientos dentro de la huella de la organización, establecer objetivos y evaluar posteriormente los avances.

En este ámbito, la selección de proveedores adquiere una importancia creciente. Aerolíneas, hoteles, empresas de transporte y otros actores de la cadena de valor están cada vez más expuestos a las exigencias ambientales de los clientes corporativos.

Esta evolución lleva la sostenibilidad más allá de la elección individual del viajero y la integra en la gestión estratégica de los programas de viajes, desde los procesos de contratación hasta las políticas internas y las herramientas de reserva.

Un equilibrio entre sostenibilidad y operativa

El desafío para las empresas consiste en avanzar hacia desplazamientos con menor impacto sin perder de vista la propia finalidad del viaje. Coste, eficiencia, bienestar del viajero y sostenibilidad forman parte de una ecuación cada vez más compleja para los responsables de movilidad corporativa.

Los resultados de los estudios apuntan así a una evolución del enfoque ESG en el business travel: ya no se trata únicamente de reducir viajes, sino de gestionar mejor aquellos desplazamientos que siguen siendo necesarios.

La incorporación de información ambiental en las reservas, la medición de emisiones, los criterios ESG aplicados a proveedores y alternativas como el SAF amplían las herramientas disponibles. El siguiente paso será conseguir que estas medidas pasen de las políticas corporativas a las decisiones que se toman en cada viaje.